El Pentágono pide más dinero para Irán mientras el cierre del gobierno impide que migrantes accedan a sus parientes en detención

En una sala sin aire acondicionado del consulado colombiano en Queens, María Elena lleva tres semanas esperando noticias de su hijo. No sabe si está vivo. No puede llamarlo. No puede visitarlo. El gobierno de Estados Unidos no le deja.

Esto es lo que sucede cuando los números de Washington se convierten en realidades en las comunidades. Mientras el Pentágono solicita 200 mil millones de dólares adicionales para operaciones militares en Irán, el cierre del Departamento de Seguridad Nacional ha dejado a familias como la de María Elena sin acceso a los centros de detención de migrantes durante cinco semanas completas.

La solicitud que habla de prioridades

La cifra del Pentágono es casi imposible de comprender. Doscientos mil millones de dólares. Para ponerlo en perspectiva: ese dinero podría pagar el salario anual de 3.3 millones de maestros de primaria. Podría construir 40 millones de viviendas de precio accesible. Podría proporcionar atención médica universal a todo el país durante dos años.

En cambio, se destinaría a una guerra que la mayoría de los estadounidenses ni siquiera sabía que estaba sucediendo. Trump ha evaluado enviar tropas terrestres a Irán. Simultáneamente, considera una retirada gradual de esfuerzos militares estadounidenses en la región, un mensaje que deja clara la confusión estratégica en la Casa Blanca.

Pero lo importante no es la confusión de Trump. Lo importante es qué significa esto para personas como María Elena.

Cuando el gobierno se cierra, los derechos se cierran con él

El cierre del DHS no fue una abstracion administrativa. Fue un paréntesis en el que decenas de miles de familias quedaron en la oscuridad respecto a sus parientes detenidos. No podían visitarlos. No podían obtener información sobre dónde estaban, en qué condiciones, cuándo podrían salir. El gobierno simplemente desapareció para ellos.

Legisladores demócratas han levantado la voz sobre estos problemas. No solo sobre el acceso a centros de detención, sino sobre supervisión general de inmigración que falló completamente durante el cierre. Pero las voces de los legisladores no significan nada para María Elena mientras espera noticias de su hijo.

Esto es lo que la prensa corporativa no quiere ver: que la política migratoria no es un debate entre defensores de fronteras y defensores de inmigrantes. La política migratoria es una madre que no duerme. Es un niño en la escuela preguntándose si su padre va a venir a buscarlo. Es una hermana que gasta dinero que no tiene en llamadas telefónicas que nadie contesta.

Es María Elena, tres semanas sin saber si su hijo está vivo.

La riqueza de los que mienten

Mientras tanto, en San Francisco, un jurado encontró que Elon Musk engañó deliberadamente a inversionistas de Twitter en 2022. El magnate proporcionó información falsa durante la negociación de compra de la plataforma. Fue encontrado culpable de fraude.

Noten la diferencia. Cuando una corporación engaña a inversionistas millonarios, hay un proceso judicial, hay un veredicto, hay consecuencias (aunque sean mínimas para hombres como Musk). Cuando el gobierno engaña a familias migrantes — cuando las deja sin acceso a información sobre sus parientes, cuando cambia las reglas sin avisar, cuando construye un sistema que las trata como números — eso no es un crimen. Es política migratoria.

Musk engañó a gente rica. El gobierno engaña a gente pobre. Uno recibe un proceso legal. El otro recibe silencio.

Lo que esto significa mañana

La solicitud de 200 mil millones pasará probablemente por el Congreso. Los republicanos votarán sí. Los demócratas debatirán pero probablemente apoyen la mayor parte. El dinero se irá a contratistas militares, a bases en el Golfo Pérsico, a operaciones cuyo verdadero propósito permanecerá clasificado.

Mientras tanto, el DHS volverá a abrir. María Elena finalmente podrá llamar. Podrá saber que su hijo está vivo. Eso será considerado un éxito por los legisladores que creen que han hecho su trabajo.

Pero el sistema seguirá siendo lo que siempre fue: una máquina que toma a las personas más vulnerables, las pone en una habitación sin ventanas, y luego dice que no puede hablar con sus familias porque hay un papelео administrativo.

Doscientos mil millones de dólares para la guerra. Cero dólares para que María Elena vea a su hijo.

Eso es lo que dice Estados Unidos sobre sus prioridades.


Por Diana Torres