Mientras evacúa tropas de Oriente Medio, destituye fiscales y amenaza con más ataques, familias estadounidenses enfrentan medicamentos más caros

Son las tres de la mañana en Queens. María no duerme. Su hijo toma tres medicinas para el asma. Hace una semana, el envase de su inhalador costaba 45 dólares. Hoy su farmacéutico le dice que puede llegar a 90 si los aranceles se concretan. Ella no gana 90 dólares cada semana después de pagar renta.

Esta es la historia que nadie está contando mientras las pantallas de televisión se llenan de imágenes de misiles sobre el Golfo Pérsico y anuncios de destituciones en Washington. Es la historia de millones de personas en este país que están a punto de descubrir que las decisiones que toman en las oficinas presidenciales no son abstractas. Son concretas. Son personales. Son el inhalador de María.

El ritmo del caos

Esta semana, la administración Trump ha movido piezas en tres tableros simultáneamente: guerra, seguridad interna y economía. Y en los tres, las consecuencias recaen sobre la gente que menos puede absorberselas.

Comencemos con lo más visible: Irán. Hace más de 30 días que comenzó el enfrentamiento. Los misiles y drones iraníes impactaron refinerías en el Golfo Pérsico—la más grande de Kuwait sufrió daños graves—mientras que en Teherán, uno de los puentes más largos que une la capital con Karaj fue destruido en un ataque nocturno. Trump ha advertido públicamente que Estados Unidos atacará puentes e instalaciones de energía iraníes. Acaba de dar su primer discurso televisado sobre la guerra. Declaró que los objetivos de Estados Unidos están "próximos a completarse".

Pero mientras Trump habla de victoria inminente, tropas estadounidenses y sus familias fueron evacuadas de bases en Oriente Medio amenazadas por contraataques. Las familias fueron enviadas de regreso a Estados Unidos. Los grupos comunitarios locales ya están movilizándose para ayudarlas a reintegrarse. Nadie menciona esto en los noticieros nacionales.

Purgas internas: destruir la cadena de mando

Hay algo más inquietante en lo que está sucediendo en Washington. No es solo que Trump esté escalando conflictos externos. Es que está desmontando estructuras internas simultáneamente.

Destituyó a Pam Bondi como fiscal general mediante un tuit. Su crimen, según Trump: frustración sobre su liderazgo y su manejo de los archivos de Epstein. Todd Blanche, su sustituto como fiscal general interino, es un operador leal sin la experiencia de Bondi. Es un cambio que pasa rápido, sin ceremonias.

Más significativo aún: el secretario de Defensa, Pete Hegseth, solicitó la renuncia del general Randy George, comandante del Ejército. George fue nominado por la administración Biden hace apenas dos años. Ahora le piden que se vaya. Esto no es una anécdota política. Es una limpieza de los líderes militares que no son parte de la estructura leal de Trump.

Y mientras esto ocurre, expertos en derecho internacional han presentado alegaciones sobre violaciones durante el conflicto con Irán. La Casa Blanca sostiene que está haciendo la región más segura. El enfrentamiento sobre la legalidad internacional de las acciones estadounidenses sigue abierto, pero nadie la cuestiona públicamente dentro de la administración.

Lo invisible: datos electorales y medicinas

Luego está lo que no sale en los grandes titulares. El Departamento de Justicia está realizando demandas sin precedentes a estados por datos electorales sensibles: números de licencia de conducir, números de Seguro Social parciales. Estos datos serán compartidos con el Departamento de Seguridad Nacional. Un oficial clave de privacidad renunció en protesta. Nadie en las redes sociales habla de esto. Debería estar en la portada de cada periódico.

Y luego están las medicinas. Se ha ordenado un arancel del 100% sobre medicamentos farmacéuticos en Estados Unidos. Las medicinas genéricas, las más comúnmente utilizadas en el país, están excluidas. Pero las farmacéuticas pueden negociar para evitar los aranceles. Lo que significa: hay dinero en juego. Hay privilegios. Y la gente como María va a pagar el precio.

El silencio de lo importante

Trump anunció esta semana que Estados Unidos completará sus objetivos de guerra "muy pronto". Los mercados siguen inquietos. Las tropas estadounidenses están siendo evacuadas de bases amenazadas. Su oficial de privacidad en el Departamento de Justicia renunció porque le pidieron que compartiera datos electorales sensibles con agencias de seguridad.

Pero lo que la mayoría de los estadounidenses van a recordar de esta semana no será ninguno de estos hechos. Será el momento en que fueron a una farmacia y descubrieron que sus medicinas costaban el doble.

Diana Torres, Brooklyn.


Por Diana Torres