La administración escala tensiones globales mientras deportaciones generan crisis agrícola y respalda a aliados autoritarios como Orbán
En la Casa Blanca, mientras se investigan reportes de disparos en las inmediaciones, la administración Trump acelera una agenda de confrontación global que tiene poco que ver con las vidas cotidianas de millones de estadounidenses. Pero esas vidas van a sentir cada decisión que se toma en estos despachos.
El martes es el plazo. Ese es el día que Trump ha fijado para que Irán abra el Estrecho de Ormuz, o enfrente bombardeos a infraestructura civil: plantas eléctricas, puentes. Amenaza derrotar a Irán en una sola noche si no hay acuerdo. Irán, por su parte, rechaza el plan de alto al fuego estadounidense y mantiene su postura desafiante. Los misiles vuelan en ambas direcciones.
Mientras tanto, Trump solicita un presupuesto militar de 1.5 billones de dólares. Sin precedentes. Números tan grandes que se vuelven irreales hasta que entiendes qué significa: es dinero que no irá a escuelas, a hospitales, a infraestructura que la gente necesita. El senador Tim Kaine lo cuestionó públicamente. El gobernador Wes Moore fue más directo: criticó la guerra en el extranjero mientras el país considera recortes a Medicare. Es decir, mientras Trump quiere bombardear Irán, quiere que los abuelos estadounidenses paguen más por medicinas.
Esta no es la política exterior de Trump en abstracto. Esta es la política que afecta si una familia en Queens puede pagar la renta. Si un agricultor en Iowa tiene trabajadores para la cosecha. Si un anciano en Florida toma la medicina completa o divide la pastilla por la mitad.
Habla de esa última parte: la crisis agrícola. La administración Trump ha intensificado las deportaciones. Como consecuencia, hay escasez de mano de obra en el campo. La respuesta de Trump: reducir los salarios de los trabajadores H-2A, los trabajadores huéspedes temporales que vienen a trabajar en la agricultura estadounidense. Básicamente, si no hay trabajadores porque deportaste a la gente, pagas menos.
Ahí es donde la historia se complica. Porque tanto United Farm Workers como Heritage Foundation — conservadores de verdad, no los aliados de Trump — se oponen. United Farm Workers, que representa a trabajadores agrícolas, rechaza que se usen salarios más bajos como solución a una crisis que creó la política migratoria de Trump. Heritage Foundation, aunque comparta mucho ideológicamente con Trump, no quiere que se establezca un precedente de salarios reducidos para trabajadores extranjeros.
En otras palabras: Trump ha creado un problema — falta de trabajadores — y su solución es empeorar las condiciones de quienes quedan. Es una lógica que se repite en toda su administración: cuando algo se rompe, la gente de abajo paga el precio.
Afuera, Trump está jugando a otra cosa. El vicepresidente JD Vance viajó a Hungría para respaldar la reelección de Viktor Orbán. No es una visita diplomática formal. Es un respaldo claro, visible, que dice: esto es lo que la Casa Blanca apoya. Orbán es un líder que ha erosionado la democracia en su país, que ha atacado a la prensa, que ha consolidado poder. Y aquí está Vance, diciéndole que cuenta con apoyo estadounidense.
Trump, además, respalda la candidatura de Steve Hilton para gobernador de California. Hilton es un exasesor político británico, exanfitrión de Fox News. No es un politico estadounidense de carrera. Es alguien que ha ganado audiencia en la televisión de Trump. Eso es lo que importa ahora: acceso a la audiencia, no experiencia de gobierno.
Mientras tanto, la Corte Suprema ordenó permitir que una corte inferior considere desestimar el caso contra Steve Bannon. Bannon cumplió cuatro meses de prisión por desafiar una citación del comité de la Cámara que investigaba el 6 de enero. Cumplio su condena. Ahora podría ser liberado de cargos. Es decir: actúa de forma que consideres que está fuera de la ley, ve al sistema de justicia como un obstáculo, y eventualmente el sistema cede.
Esta es la realidad que está emergiendo. Una donde el presupuesto para guerra aumenta, donde los salarios de trabajadores migrantes disminuyen, donde se bombardea a países, donde los aliados son otros autocrátas, donde alguien que desafió la justicia podría quedar sin cargos.
Y el martes, Irán responde o Trump bombardea. El mundo sigue girando. La gente en Queens sigue pagando renta.
Por Diana Torres